El periodista madrileño protagoniza una charla del Aula Cultural de Pineda
El último libro de Rubén Amón, “Tenemos que hablar” fueron las tres primeras palabras con las que arrancaba una interesante charla protagonizada por el periodista madrileño y que estuvo moderada por el socio, Pablo Gutiérrez-Alviz Conradi, sumando una actividad más al Aula Cultural del Real Club Pineda.
El acto de presentación corrió a cargo de Manuel Román, quien se dirigió a los protagonistas como el tándem perfecto. Rubén con su maestría y saber y Pablo como el garante de la palabra hecha letra.
Conversar y comunicar
Amón comenzaba el discurso dando las dos claves fundamentales para llevar a cabo una buena conversación: educación y sensibilidad. Haciendo hincapié que, del contacto humano surgen las mejores ideas.
Para comunicar, lo semántico es lo menos. Es mucho más importante respirar, mirar, tocar, gesticular… Sin embargo, la conversación también supone un ejercicio de riesgo y no tenemos madurez para razonar una opinión distinta a la nuestra. De ahí surgen los insultos y alguna que otra, los elogios.
También existe el factor de Hipercomunicación que lo único que ha conseguido es aislarnos. “Vivimos secuestrados por las pantallas” comenta Amón, haciendo hincapié en que usamos los teléfonos móviles para todo, menos para hablar. “Hemos decidido escondernos. No llamamos, preferimos escribir por Whatsapp”.
Todo esto conlleva a un aislamiento y es preocupante cuando se trata de las personas más mayores. Ellos no son nativos digitales, por lo que se convierte en un problema de convivencia en nuestra sociedad.
Otro grave error es quedar con alguien y dejar el móvil sobre la mesa, como si fuera un revólver. Acto que hacemos la gran mayoría. Hemos perdido totalmente la capacidad de atención. En esa conversación no te meterás de lleno. Si llega cualquier notificación, te va a distraer y se romperá la conversación.
Sin embargo, aunque suene paradójico, en esta era digital necesitamos tanto hablar… Le damos órdenes a Siri, a Alexa, a Chat GPT… y nos gusta. También le hablamos a nuestras mascotas, pero ojo, hay que tratarlos como tal, no como hijos. Ellos se pueden alegrar de tus entradas en casa, pero ojo, si tienes un ascenso en el trabajo, a tu perro le va a dar igual, comenta Rubén entre risas.
Cuando Pablo Gutiérrez-Alviz entra en el terreno de las Redes Sociales, Rubén avala la acertada decisión de Australia, prohibiendo el uso de las mismas a menores de 16 años. Según Amón, la exposición en RR.SS. sobre excitan nuestro papel y protagonismo y por lo tanto, nuestro ego. ¡Acabaremos hartos de nosotros mismos! En RR.SS. hablamos un 70% u 80% de nosotros, sin embargo, en una conversación normal, la mitad. Y es que, “Conversar es escuchar, más que hablar”.
Sin embargo, también existe el silencio. Tan necesario y también forma parte de la comunicación. En todas las religiones el silencio es una disciplina para acercarte a Dios. Está demostrado que el silencio da longevidad y es el caso de los monjes, quienes suelen vivir mucho más por este motivo.
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